martes, 17 de diciembre de 2013

Los gatos y el frio


Con la bajada de temperaturas aparecen los resfriados, incluso para nuestros felinos. ¿Sabes que precauciones tomar o cómo ayudar a tu gato si sufre un constipado?

Seguramente ya te habrás dado cuenta de que nuestros gatos están más perezosos de lo normal, se enredan entre las sábanas, se ponen encima del portátil o en cualquier sitio que consideran un buen lugar para echar una siestecita. Y es que el frio ha llegado y los felinos son los que más notan los cambios de temperatura.

Una imagen típica es ver nuestro gato dormitando sobre el radiador, y es que los gatos soportan el contacto con superficies de temperaturas de hasta 50º. Por eso los radiadores suelen ser un lugar perfecto en el que echarse una cabezadita. Debido a ello, es aconsejable estar pendientes y así evitar posibles accidentes. Es aconsejable apagar las estufas y calefactores antes de salir de casa, así impediremos que puedan quemarse.

¿Cómo afecta el frío en los gatos? No a todos los felinos les afectan por igual las bajas temperaturas, por eso debemos tener en cuenta:

Gatitos: Los gatos jóvenes o bebés tienen un sistema inmune poco desarrollado.

Gatos con poco pelo: Felinos como el siamés o el esfinge necesitan más abrigo que los gatos que tienen con un abrigo de pelo natural.

Gatos mayores: Las defensas de los gatos de más de 7 años no actúan al 100% y pueden empeorar su capacidad para aguantar el frío.

Gatos enfermos: Cuando tienen una enfermedad sus defensas son muy bajas y son más susceptibles de coger resfriados. Además, las enfermedades articulares y del aparato locomotor (como artrosis y artritis) empeoran con la llegada del frío.

¿Qué debemos tener en cuenta?

En todos los casos es imprescindible darles una buena alimentación. Además, unas mantas o una cuna cerrada les ayudará a estar más protegidos del frío. No obstante, los gatos caseros en general deben seguir una misma alimentación durante todo el año, ya que con suplementos específicos tal vez podrían engordar más de lo conveniente.

También debemos tener en cuenta que en esta época mudarán su pelo. Este cambio natural les ayudará a prepararse mejor para el frío, pero también provocará una mayor acumulación de pelo muerto. Además de cepillarles más a menudo para que no se generen bolas en su estómago, no olvidéis darle malta para favorecer la expulsión.

Otra cuestión es si el gato se ha resfriado y las precauciones que debemos tomar. Es cierto que no se constipan como nosotros, pero los virus pueden afectarles también al sistema respiratorio. Los síntomas son muy parecidos a los que podemos padecer los humanos: Irritación, inflamación, ojos llorosos, mucosidad, tos, estornudos e inactividad. En estos casos, la mejor opción es llevar al gato al veterinario para que le dé un tratamiento y pueda recuperarse lo antes posible.

Así que ya sabéis a sacar las mantitas para que nuestros gatitos puedan estar calentitos. Si a los humanos nos encanta dormir arropados y acurrucados, ¡¡a los gatos mucho más!!
 
 
 
 
 

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