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miércoles, 1 de enero de 2014

Cómo educar a un cachorro


El primer hábito que se le debe establecer a nuestro animal es el de respetar el hogar. Es importante inculcar a nuestro perro que debe orinar fuera de casa. Para ello hay que sacarlo con frecuencia y en las primeras ocasiones acariciarlo y premiarlo cuando haga sus necesidades fuera de casa. Si en algún momento tuviera un “accidente” en casa lo primero que se debe hacer es limpiarlo sin que él esté delante intentando evitar limpiar con productos químicos que desprendan olores fuertes ya que le incitarán a curiosear.

El perro es un animal de manada así que necesita autoridad y una figura alfa, pero es importante que esta figura sea una y solo una. Así pues, en las primeras fases de la educación solo  un individuo debe asumir el rol de educador para evitar que se desconcentre durante su fase de aprendizaje.

Un par de consejos:
  • -       Para enseñar a nuestro cachorro la orden sentarse, lo primero que deberemos hacer es ponerle un premio enfrente del hocico y poco a poco ir subiéndolo hasta que se vea forzado a sentarse, entonces deberemos de decir la palabra “sienta” o aquella que queramos que nuestro perro asocie a sentarse y premiarlo. Es muy importante coordinar el premio y la palabra para que nuestro pequeño amigo lo relacione en su cabeza.
  • -       En el caso de la función de tumbarse, una vez tengamos al perro sentado, únicamente deberemos acercar el premio al suelo hasta que el cachorro quede tumbado.

A la hora de escoger un premio para nuestro animal debemos tener en cuenta que éste debe respetar su equilibrio alimenticio, es decir, no debe alterar en sobremanera sus ingesta de vitaminas y energía diaria.
Para ello lo mejor es dar premios caseros y bajos en grasa o premios naturales ricos en proteínas y con pocas calorías.

Existen infinidad de premios, dejo algunos ejemplos de snacks nutritivos y equilibrados perfectos para la educación:

  1. Puppy Snack de Advance: Ricas y blanditas galletas especialmente formuladas para el crecimiento de los cachorros, con DHL, OMEGA3, e inulina con efecto prebiótico. 
  2. Bocados de Pollo y Arroz: Sanos snacks que limpian los dientes, refuerzan la mandíbula, aportan proteínas, vitaminas y minerales. Snack 100% con productos naturales. También disponibles en Buey y Arroz, / Cordero y Arroz.
  3. Galletas Mogu de United Pets: Deliciosas galletas con sabor a cítricos. Al ser su base las frutas tienen menos aporte calórico. En tres tamaños dependiendo del peso del perro para que se adapte mejor a sus mandíbulas. 
  4. Snack funcional de Salmón: Para los perros alérgicos al pollo este snack es el ideal.
Para descubrir más opciones os dejo este enlace: http://www.senoraparker.com/caprichos-y-reposteria-perros.html

En este vídeo nos dan unos consejos básicos para educar a nuestros perros:



jueves, 31 de octubre de 2013

La correa, una herramienta fundamental para educar a nuestro perro

Una parte importante de la educación del perro es su control, y para conseguirlo es fundamental la correa. Otra parte importante es como elegir esta herramienta imprescindible para la educación de nuestro can.
 
Existen diferentes tipos de correa disponibles en el mercado, varían en el material del que están hechas, su longitud y su diseño. Por lo que podemos encontrar correas de cuero, de nailon y metálicas; de longitud fija o variable; planas o redondas, etc. Cada correa tiene ventajas e inconvenientes, dependiendo de las características del animal se recomiendan un tipo u otro.
 
 
El material de la correa es muy importante a la hora de escoger, generalmente las correas más adecuadas son las de cuero, un material flexible y adaptable, además de ser cómodo al tacto y ligero. Por otro lado, algunos perros tienen la costumbre de mordisquear la correa. En estos casos, el cuero es un material muy atractivo para nuestra mascota y de fácil destrucción, por lo que puede ser más recomendable usar una correa de nailon o una cadena. Existe una gran variedad de diseños de correas de nailon, son más ligeras aunque pueden provocar quemaduras en las manos si tratamos de sujetar al perro cuando da un tirón fuerte.
 
Normalmente son mucho más recomendables las correas planas, aunque también pueden ser redondas, ya que al deslizarse con más dificultad evitan las quemaduras, se pueden pisar para controlar al animal y se enredan menos si existe mucha vegetación en el entorno.
 
La característica más importante a la hora de elegir la correa es su longitud ya que su uso correcto implica controlar perfectamente al animal pero sin que haya tensión en ella. Las correas pueden ser de longitud fija y de longitud variable. Las fijas abarcan desde los conocidos "puños", es decir correas o cadenas muy cortas, de menos de 50 centímetros por lo general, hasta las denominadas "cintas de pista" que son de material ligero que pueden llegar a medir 10 metros.
 
No obstante, los puños no son recomendables ya que estimula aún más la conducta de tirar. En cambio, las "cintas de pista" son muy adecuadas para dejar libertad de movimientos al animal, pero manteniendo un cierto control sobre él. Sin embargo, su uso queda limitado a parques o al campo, lugares de gran extensión y con poca vegetación.
 
Para la gran mayoría de los perros que pasean por zonas urbanas o habitadas, donde deben ir atados toda o la mayor parte del tiempo, la correa más apropiada es la que tiene una longitud fija de entre 1,5 y 2 metros. Esta medida permite tanto una cierta movilidad del animal, sin que haya tensión, como su control en situaciones conflictivas o inesperadas.
 
Las correas de longitud variable incluyen, fundamentalmente, las "correas de adiestramiento" y los "flexi" o correas extensibles.
 
Las correas de adiestramiento se caracterizan por tener varias argollas situadas a diferentes longitudes, de manera que según donde se coloque el mosquetón se pueden acortar o alargar, ajustándose a las necesidades de cada situación. En cambio las flexis se han popularizado gracias a su versatilidad ya que permiten al perro alejarse más del dueño por ejemplo para oler o investigar sin estar suelto.

Para la mayoría de propietarios y en las situaciones más habituales, la correa más recomendable es una plana, de cuero y de unos dos metros de longitud, ya que permite una cierta movilidad del perro sin que haya tensión en ella, el control apropiado del animal y una sujeción adecuada.

Recuerda que debes ser tu, en función de tus preferencias y circunstancias, quien elijas la correa con la que te sientas más cómodo.